Creo que en la vida todo está conectado. Creo que la gente está conectada a su medio ambiente físico y social, y creo que la humanidad está conectada al planeta; pero nuestra sociedad ha perdido el contacto con esta conexión. Hemos construido una sociedad que piensa en línea recta, compramos cosas, usamos cosas, las tiramos y punto.
Es por ello que tenemos empresas que tratan de lograr el máximo crecimiento, los máximos beneficios, la máxima eficiencia productiva; sin mirar las consecuencias de todas estas acciones.
Actualmente en las tiendas vemos que gran parte de productos son el resultado de las industrias modernas, maximizando crecimiento, ganancias y eficiencia. La mayoría son hechos de forma barata, de baja calidad, con un ciclo de vida corto, no son fáciles de reparar, por lo que los tiramos y compramos otros nuevos, lo que se conoce como obsolescencia programada, que es la programación del fin de la vida útil de un producto tras un período de tiempo calculado con anterioridad.
¿Nos identificamos con este sistema?

En cambio, en la naturaleza todo funciona diferente, cuando algo se usa y se tira, se pudre y se convierte en fuente de una nueva vida. Todo fluye en un proceso cíclico. Existe un equilibrio dinámico de especies conectadas de forma intrínseca entre ellas.
Creo que nuestro futuro está basado en la integración de esos dos mundos, uniendo la sociedad industrial y de consumo con sus raíces naturales.
En el futuro, los productos pueden tener una función y verse de cierta forma, pero también nos pueden ofrecer una nueva perspectiva sobre el mundo. Estamos en el camino de desarrollar productos con un significado y un propósito.
Creo que ya se están viendo productos más sustentables, teniendo en cuenta tanto el origen de su materia prima, el proceso de producción del mismo y la mano de obra que se utiliza, como así también todo el ciclo de vida del producto, es decir, la forma que se va a gestionar el packaging, que va a pasar con los desechos post consumo del mismo. El comprador ya está comprando basándose en un sistema de creencias más responsables con el medio ambiente.
Sustentabilidad implica un sistema de creencias que valoran un equilibrio dinámico y una relación entre la gente y su medio ambiente.
Por un lado el cliente tiene la posibilidad de orientar el mercado eligiendo los productos que compra, y con esa elección obliga a las empresas a cambiar por un sistema de economía circular.
Por otro lado los diseñadores industriales tenemos el compromiso de enfocarnos en el desarrollo de estos productos respetuosos con el medio ambiente, ya que un producto puede ser ecológico desde el momento que se empieza con el diseño del mismo, hasta la hora de ser desechado y fácilmente poder convertirse en materia prima para nuevos productos.